lunes, 21 de abril de 2014

GUADALAJARA

Al rellenar mi botella de agua para las acuarelas en este imponente trozo de Castilla, que fue durante siglos Tierra de Frontera, me acordé de otros lugares en los que la llené antes.

Me gusta pensar que, aunque la lleno de nuevo, permanece en la botella el agua que estuvo antes;  al menos una gota que se va  diluyendo  en el agua nueva,  una vez tras otra, como una fórmula homeopática. Y que así, a través de la memoria del agua, volveré un día  a  tener presentes, en otros lugares, esta Semana Santa de Sigüenza, los castillos de Torija y Pelegrina o la plaza de Atienza. 
Un fuerte abrazo

Procesión del Santo Entierro-Sigüenza
Calle Mayor-Sigüenza


Castillo de Pelegrina
Castillo de Torija
Plaza de España-Atienza

4 comentarios:

clara dijo...

Kepa, muy bonitos los dibujos. Dibujo a dibujo va quedando el poso, por supuesto que se nota y permanecen los anteriores en los nuevos trazos. Se hace camino al dibujar.

Juan Calderón dijo...

Me encantan esos dibujos aparentemente sencillos, y digo aparentemente, porque son capaces de explicar todo en unos cuantos trazos y notas de color.
Saludos.

Kepa Bilbao dijo...

Muchas gracias, Clara y Juan

Fernando Abadia dijo...

Muy buenos los dibujos y tu reflexión. Quizás ese frasco de agua, sea como las barricas de los vinos en donde se guarda la "madre", que es la que le da cuerpo a ese vino joven. Quizás....
Prodígate más.