Superando el recuerdo de los nefastos cuadernos de vacaciones que amenazaban nuestro dulce no hacer vacacional me pongo a chapotear con el cuaderno.
Seguramente la motivación viene dada por la influencia subliminal (por aquello del estado estupefacto en que me encontraba) de la charla de Simo Capecci en Canfranc.
El estar estos días de okupa cuasi permanente en una piscina me ha dado para reflexionar sobre los distintos puntos de vista y perspectivas. ¿Dónde colocar los deditos de los pies, y el resto del cuerpo?

















































