Ya queda lejos el verano, y aún no ha acabado. Vuelvo a la rutina, al hogar, y recuerdo las horas, días, semanas, meses de encierro. Vuelvo a mirar por la ventana de esos días y hay cosas que cambian, y otras no. Lo que sí ha cambiado es mi manera de mirar el paisaje, lo de fuera. El confinamiento me ha estampado los ojos en las ventanas y aun cuando se puede salir, y pasear, me recluyo tras el cristal. Este verano he vuelto a dibujar #Orés, pero a través de la ventana, o en la terraza. Creo que el miedo nos ha calado. En los dibujos quizá hay más silencios y tiempo que en los de otros veranos.
Este es de los pocos dibujados en la calle, calle


















































