A cada uno le toca decidir donde entramos los sketchers :D
Hace unas semanas, aprovechando lo mejor de la ola de calor, nos juntamos cuatro gatos para sufrir el sol de Fuengirola bajo el ciego sol. Quitando las inclemencias del tiempo y los 20 eurazos que cuesta la entrada -especial guiri o ciudadano agobiao con hijos de vacaciones- la verdad es que el sitio está muy bien. Eso si, poner Bioparc al lado del baobab de plástico que hay en mitad del parque, como que no pega mucho. Lo mejor del árbol en cuestión es la panda de lemures que tienen sueltos dentro, dando corridas en plan Madagascar. Evidentemente, la dificultad del asunto es que los animales paren quietos el minuto necesario para abocetar aunque sea la postura, pero es divertido como ejercicio y, cuando ya no se puede más, siempre están los abonados a la siesta. En fin, aquí os dejo lo que saqué (con el cuaderno apaisado Stillmann Birn)








