A pesar de todo, siempre es confortante darse una vuelta por los restos de huerta que quedan en los alrededores de Valencia.
Entre huertos yermos, alquerías abandonadas o semiabandonadas, convertidas en almacenes de lo más variopinto, , todavía tuvimos la suerte de que un martín pescador nos alegrase la mañana con su colorido y sus vuelos sobre el lago de la Rambleta














