Dibujar lo bonito puede ser un placer, pero dibujar lo feo tiene también su encanto. Los paisajes industriales pueden provocar una extraña atracción a quien los observa desde lejos, pero si te acercas a dibujarlos desde cerca, sobrecogen... estudiar esas formas enrevesadas, duras y salvajes para plasmarlas en el dibujo es muy divertido. Así que de vez en cuando hay que huir de los escenarios cotidianos de dibujo y alejarse hacia el extrarradio que rodea a la ciudad, para descubrir cosas nuevas...


