Por mucho que nos hagamos una idea de cómo se van a desarrollar nuestros encuentros, nos vayamos acostumbrando a ellos y cada vez tengamos más experiencias, esto es tan imprevisible y expectante como un cuaderno en blanco. Nunca sabes cómo va a acabar llenándose de colores y formas y siempre esperas la sorpresa y el regocijo de lo que va ocupando ese blanco. Así son nuestros maratones en los que la primera incertidumbre es el número de asistentes, algo que no preocupa más que para organizar comidas, pero si es de "sobaquillo" como bien preparó Urumo, es algo que todavía importa menos. Eso sí, cuántos más estemos, más opciones de sorpresa y de conocimiento hay, además de más modelos.
...Lo tuvimos también: ...una reportera en directo- Amparo- que nos llevaba a ritmo marcial, la salsa del encuentro, y con la que tuve la suerte de continuar la visita en Valencia desde el cielo al mar. Regresamos en coche, cayó un té en Teruel, y en el autobús hacia Zaragoza, al quedarme dormida de cansancio y despertar, me hacía pensar que el sueño me había enredado. Pero no, estuve en Valencia, como los dibujos y las buenas fotos que me llegan de Vicent, Jose Luis y Urumo me demuestran.
Si esto de los cuadernos, aunque nos parezca mentira, es una real suerte.

















































