Después de una temporadita retirada del mundo el médico prescribió tomar el sol, y no había que contradecirlo. Buscamos por internet y lo primero que pillamos. Carretera y cuaderno ...a la playa. Hoy desde casa se añora el azul del mar. ¡Cuanto me gustaría que Zaragoza tuviera mar!, pero... no se puede tener todo ;))







