De turista en familia se dibuja poco, pero da lo mismo, se disfruta: del paisaje, de las gentes, de los amigos, del arte y la cultura, la gastronomía, y por supuesto, de la familia.
¡Ya estamos de vuelta!, vacaciones pasadas por agua y haciendo kilómetros, pero pasándonoslo fenomenal. Gracias a todas mis víctimas de estos estupendos días que empezaron en Solana de Barros (Badajoz), continuaron en Sevilla, previa visita relámpago a Monsaraz y Moraou (Portugal), llegaron a Cádiz y de regreso, en Córdoba ya anunciaban que lo bueno se acababa, aunque el tiempo fuera a la contra. Del tiempo ni hablamos: Lluvia, lluvia... hasta el sábado que ya volvíamos. Córdoba se libró del remojón, pero el resto...¡Agua!.
Pensábamos que el mapa de carreteras lo habíamos puesto del revés y nos habíamos ido a ver a Isa a Galicia en vez de ver a Inma y a Aurora en Sevilla, y a Celia en Cádiz. A los extremeños ya los conocíamos en chubasquero, pero a los andaluces ...¡Que todavía no conozca yo la famosa luz de Cádiz!... ¿será cierto eso de la luminosidad de la Tacita de Plata?.
El viaje lo bordamos encontrándonos al incansable Urban Sketcher de Álvaro Carnicero en la mismísima Mezquita-Catedral. E igual que el resto de anfitriones y amigos, estuvo genial su compañía. ¡Gracias a todos por estos días!, en especial a las tres Marías que por aquí paran de vez en cuando: Celia, Aurora, e Inma. Sin olvidarme a mis amigos de siempre (Charo, Sofía y Paco) y a todos los nuevos de Solana de Barros. Saludos a los sketchers de Córdoba, y a todos a los que me hubiera gustado saludar, pero...de turista en familia se dibuja poco y se está poco disponible para más cosas.