jueves, 27 de agosto de 2015

Paisaje quemado

El incendio más grave del verano llegó hasta Orés.  A nada cambió el aire y allí se apagó. Imparable, hubiera llegado hasta los Pirineos. Dibujando su huella en el paisaje, tantas veces dibujado, una piensa en la fiereza del fuego y el resultado: un cambio de color y de esperanzas. ¡Ojalá fuera tan sencillo como cambiar de lapiz de color!




1 comentario:

Marisa Ortún dijo...

Tus panorámicas y paisajes siempre espectaculares.