martes, 15 de septiembre de 2020

Tras la ventana, Orés


 Ya queda lejos el verano, y aún no ha acabado. Vuelvo a la rutina, al hogar, y recuerdo las horas, días, semanas, meses de encierro. Vuelvo a mirar por la ventana de esos días y hay cosas que cambian, y otras no. Lo que sí ha cambiado es mi manera de mirar el paisaje, lo de fuera. El confinamiento me ha estampado los ojos en las ventanas y aun cuando se puede salir, y pasear, me recluyo tras el cristal. Este verano he vuelto a dibujar #Orés, pero a través de la ventana, o en la terraza. Creo que el miedo nos ha calado. En los dibujos quizá hay más silencios y tiempo que en los de otros veranos.















Este es de los pocos dibujados en la calle, calle



domingo, 6 de septiembre de 2020

El jardín secreto. Diario gráfico de un confinamiento.

«El jardín secreto» es mi Trabajo Final de Master en la Universidad de País Vasco. Es continuación del Trabajo de Fin de Grado y es un punto y seguido (quizá un punto y a parte) de lo que se va a devenir este año. 

Lo defendí en julio, hace un par de meses, y he estado dudando de si subirlo al blog por su sentido personal e íntimo. Pero fuera miedos. Por supuesto, esto que os presento es la parte práctica de algo bastante más grande y ambicioso. 

Es la manera de darle la vuelta a un proyecto que no pudo ser, de convertir el tedio en algo intenso, propio y por supuesto creativo. 

Bueno, aquí queda. 

El jardín secreto - Trabajo Final de Master - Mila Dolz

Publish at Calameo

viernes, 4 de septiembre de 2020

Creo que mis mejores dibujos de este verano. Lo dice el corazón.





Esto está empezando a parecer un monográfico. Tendré que moderarme. También es verdad que empieza el cole y no tendré tiempo para mucho. Lo dicho: Creo que mis mejores dibujos de este verano. Lo dice el corazón.
También podría añadir estos: 

jueves, 3 de septiembre de 2020

Dibujando

...¡Que es gerundio!.
Para dibujar no hace falta ni ganas, sólo es cuestión de trazar líneas o mover el pincel dejando caer manchas, o garabatear, o...podemos tener cosas que contar, que querer contar, o encontrarlas dibujando. A mis alumnos ya les digo que a dibujar se aprende dibujando. Gerundio tan extenso como es el propio concepto de dibujo.
¿Qué dibujo? ¿Cuándo dibujo?, ¿cómo dibujo?, ¿Por qué dibujo?:...¡Qué mas da!... Como en la canción: "el caso es andar", el caso es dibujar y disfrutar de lo que este acto te puede aportar. Ya no sólo por poder dejar impronta, ser testigo, reportero de tu mundo o de tu día a día. Simplemente por el instante de placer al que se llega practicando el dibujo. Sin más amarras. Y aprendiendo (de muchas cosas) dibujando. En la última entrada en el blog subía mis últimos dibujos, o pinturas, realizados en un cuaderno muy especial que me regaló en su día Ana Frazao. De esos cuadernos que de bonitos te dan tanto respeto que los vas reservando, reservando, y se van quedando sin rellenar. Llegó el momento, y le dí tiempo al dibujo. Me planteé "ejercitar" el color, y seguir aprendiendo. Esto me rompía los esquemas y las maneras y después de estar una hora o más con cada uno de esos dibujos (para mí eso es como un sopor...), pasaba a otro cuaderno, de esos en los que no cuesta: un Tiger de los cuadrados pequeños. En 10 minutos resolvía el mismo tema. No sólo se me soltaba el dibujo, se soltaban más cosas. El tiempo anterior, pura reflexión sobre el color y sobre la propia existencia, desenreda el alma y la vas dejando volar.





martes, 1 de septiembre de 2020

Empezamos por los últimos











Un verano extraño. Intenso. Existencialista. Sin apenas dibujos y con ganas de encontrar razones para volver a engancharme al dibujo sistemático. No sé si como registro o cómo ejercicios para seguir aprendiendo y practicando, pero con esas ganas de volver, volver al cuaderno y disfrutarlo. 
Comparto los últimos en el cuaderno, quizás los primeros de algo.