viernes, 18 de mayo de 2018

RABAT RAPIDE III



He estado De Vuelta Con el Marruecos, deprisa, por trabajo y llevaba dibujos atrasados del viaje anterior, de modo que ahora traigo todos y ojalá (Del ár. hisp. law šá lláh 'si Dios quiere') os sirvan de acicate (Del ár. hisp. *[muzíl / ráfi‘] assiqáṭ 'quita flaquezas').

A estos viajes llevo dos cuadernos conmigo, color y blanco y negro; el primero requiere de más tiempo, más herramienta y también de la infinita tolerancia de acompañantes que, sean familia o compañeros de trabajo, ya la van agotando…

El segundo se saca y usa rápido, sin que se enteren, como una gumía (Del ár. marroquí kommeyya; literalmente 'la de la manga', porque se podía ocultar en ella; cf. port. agomia). 


Este señor andaba rápido y como lo dibujé casi de memoria, creo que en ella se mezcló con Omar Ben Salaad, el comerciante de Bagghar ¡ese! ¡sí! el de “El cangrejo de las pinzas de oro”. Las cajas están exactamente en el orden cromático en que las encontré y aunque el bote cruzó más tarde, lo hizo justo por el lugar de la página que yo quise, ni más arriba, ni más abajo ¡maravillas del universo cuadernero!


En Rabat abundan imágenes como estas. Allí inauguré la serie MORrOCCOTIPOS que ya va por su número 7. Marruecos ofrece todavía perfiles de raza, modo y costumbre que inevitablemente nos resultan exóticos y atractivos: no en vano somos todos, confesos o irredentos, acólitos del Delacroix cuadernista. 

En la mayoría de ocasiones trazo ante los modelos tan sólo el negro de pluma y más tarde, en esperas o sobremesas, aplico aguadas de acuarela negra, localizo los nombres de las calles donde los vi y hago las anotaciones y los rótulos. Esta vez he decidido que a lápiz, por no restar fuerza a los negros del dibujo pero también por nostalgia del grabado, que hice muy pocos y hace mucho, y con lápiz se numeran y firman las estampas ¡ay, las estampas!

Además, hay una faceta lúdica en cada composición de imagen y texto que yo disfruto y uso: con frecuencia, mientras escribo, surgen ideas de composiciones que todavía no he practicado y las retengo para un futuro inmediato.


Un paseo como el fluvial del Bou Regreg permite seleccionar para dibujar personas que se están acercando y proponerse resolver sus figuras en el breve espacio de tiempo en que alcanzan nuestra posición; un ejercicio muy recomendable para temerosos del retrato, como un servidor. Y si alguien se sienta delante, no es un obstáculo para la vista, es un primerísimo plano que llevarse al cuaderno.


En lugares tan ricamente decorados como estos restaurantes, suelo debatirme con el encuadre: ¿Lo cojo todo? ¿qué parte? ¡vaya trabajón! ¿merece la pena?... ¡Al fondo con ello! Máxime si hay un músico tocando, aunque lo vea de espaldas, y Hamid me amplió el horizonte de lo “andalusí” que para un español se ciñe a la ya de por sí vasta y riquísima Andalucía, pero, en términos de música marroquí, puede sonar por momentos hasta ¡a jotica aragonesa! 


Al empezar este pequeño cuaderno A6 de papel craft, llevaba sobres con papeles, sellos y pegamento y hacía los collages de base in situ. Ahora los preparo de antemano y juego al ajuste de vistas y enfoques. En el peor de los casos, si no me encaja con la página y su composición previa, me la salto y paso a otra más apropiada.

Una herramienta necesaria para este tipo de “dibujos montados” es un pequeño tarro de gouache blanco, como puede intuirse en el poste y la borda azul de este pesquero: es imposible alcanzar el cubriente necesario sobre sellos de color tan intenso sólo con acuarela. 


Me rechazaron este billete, luego supe que por antiguo. Hay quien nunca ha visto diez dirhams marroquíes si no es en moneda, así que ¡al cuaderno!
Es dificilísimo pintar sobre papel moneda, al margen de su calidad o antigüedad. Lleva varias manos de acuarela y del gouache blanco que antes mencionaba. Siempre se aprende. 


Este es un dibujo inédito. Y al escribirlo me doy cuenta de la vorágine de “publicaciones” de quienes usamos redes sociales (en plural). Me gustan los me gusta, sí. Vanidad, pero vanidad que espolea. Me asusta el ritmo, mucho. 


Otro viaje y muchas ganas. Una escena especial para mí pues nunca había visto vacas pastar entre palmitos. De mi Vizcaya natal, la vaca. De mi Valencia vital, el palmito. Y aunque de las primeras, haberlas haylas en Levante, he tenido que venir a Marruecos para sumar uno mas uno y llevarme seis… El orden de los factores altera, y mucho, el reducto. Los pueblerinos del mundo lo sabemos bien. Y nuestras sumas nunca son exactas, pero se ven renovadas y hermosas.


De memoria dibujé al músico, que anduvo ante mí la noche previa. Aprendí balafón y baláfono, que están escritos, pero también marimba y senufo, que no lo están.
Al vendedor lo vi venir de bien lejos, que pregonaba su mercancía a voces y me permitió aprendérmelo (debió pensar que iba a comprar) y elegir momento.


En tan solo diez metros cuadrados y en diez minutos, lo que se tarda y se ve a la espera de un taxi, en Bab Chellah… 


Esos dibujos a los que les tienes ganas. Esas vistas desde otro punto que esperas un día cambiar. Esa orilla frecuente y las preguntas y deseos del otro lado. Al final puede haber un gran monumento, pero descubres que lo que verdaderamente querías era estar más cerca de las barcas.


Los temas universales lo son porque son universales. Esta obviedad lo es por obvia, pero pasa y pasa, hasta que un día te sale al paso, entre obras, en un estrechamiento de acera; de modo que (mira que eres burro) caminas, sigues y no queda sino ver delante de ti a esa madre. Y la ves toda. Y las ves a todas.


Profusión de colores, movimiento frenético, tentaciones de postal, medallita del turista, alarde técnico…
O bien, escala, figura y fondo.
Decidido.
...
Y muchos celebraron la postal. 


¡Va que nos vamos! Tontaina. ¿Por qué no echaste el tintero? Tiene el volumen adecuado para volar con el gel y la colonia… Agotando la tinta de la pluma y la escena es magnífica: Estudiando en el primer día del Ramadán, en una terraza de turistas que hoy cede sus vistas a público local sin la obligación de siquiera beber un té, por precepto del Islam. Sol, brisa fresca atlántica y el gato que tiene querencia al sector más hermoso de esta terraza. Qué sabiduría animal.


Hay un eco familiar y no está en la torre, las almenas o la rojiza tierra de la muralla, que también. Me refiero a esa sombra, fronda mixta, laberinto de texturas conocidas que se salta los continentes y se manifiesta en una convivencia de verdes, palmas y veladuras, como una escritura habitual, manida y vulgar.

Aquí vive también el genius loci al que rindo pleitesía. No puedo irme, esta vez de Marruecos, sin que me firme un autógrafo… 


Pasatiempo duty free. Bien barato. Y antes de despegar procuro aterrizar y escucho el contacto chirriante con la pista ¡urban sketching! me pasé de poesía… Al-ḥamdu lillāh!!



14 comentarios:

joshemari dijo...

Caray Alfredo, qué relato dibujado tan espectacular como hermoso! Eres único!
He disfrutado y posiblemente aprendido, mucho! Gracias, amigo!

URUMO dijo...

A ti siempre, por estar y no dejar de comentar. Das sentido a estas alharacas (Del ár. hisp. alḥaráka, y este del ár. clás. ḥarakah.
1. f. Extraordinaria demostración o expresión con que por ligero motivo se manifiesta la vehemencia de algún afecto)
😉

Fusy dijo...

Oooohhhhh.....!!!!!, y nada más.

URUMO dijo...

Feliz siempre, que es modo de comunicarme contigo, querida Fusy. Un abrazo.

Esther Villa dijo...

Qué placer escuchar tus relatos de papel, de tinta y color, y aprender contigo también.

URUMO dijo...

No tanto como sentado callado a la mesa redonda de las del Trasmoz 😘

Marisa Ortún dijo...

Talento ilimitado para las artes y para las letras. Relato que encandila, dibujos que embelesan y por si fuera poco, etimología árabe.
Siempre gracias, inspirador mágico.

URUMO dijo...

De nada, querida cuadernómada 😊 si hay algo, que fluya...

Antonio MAESTRO MAGAZ dijo...

Podía ser mas fino, pero oye, que me ha salido así..... ¡¡ Joder con el cuadernito Alfredo. MA RA VI LLO SOOOO como diría la Pantoja. Cualquier ciudad de Marruecos creo que tiene rincones impresionantes, y tú los sabes captar de blanco o de color me es lo mismo. Ya sabes envidia cochina y retorcida.

URUMO dijo...

Me gusta repetir que aquel lema, “Marruecos, el reino de los sentidos” fue muy acertado. Un abrazo, Antonio.

clara dijo...

Mágico

URUMO dijo...

😘

Pepa Torres Martinez dijo...

Creo que te lo han dicho todo, querido Alfredo, muchos días sin verte por aquí, se te hecha de menos, otros foros no frecuento, ya queda menos para el encuentro cuadernillo, no se si nos acompañaras este año, espero que sí, no sería lo mismo. Lo dicho, siempre se aprende contigo, asombrada y entusiasmada, con esta manera de viajar que nos propones.

URUMO dijo...

Eres un sol, Pepa ¡un abrazo!