jueves, 16 de enero de 2014

¿Habría podido un cuaderno salvar mi dibujo?


Esta historia me ocurrió a mí en el metro de Madrid hace un par de días.

Estaba yo leyendo el periódico cuando suben al vagón dos viejecitas superarregladas, con boina, gorro y guantes a juego, trajes de chaqueta y pantalón de rayas, ambas, abrigos con puños vueltos y cuellos de pelos lustrosos, perfectamente maquilladas y con bastón de empuñadura plateada de galgo en alerta. Y van y se sientan en la fila de enfrente. Irresistibles a más no poder... Guardo el periódico, pero ¡maldición! me he dejado el cuaderno en casa de mis padres. Menos mal que encuentro un taquito de papeles de esos que te ponen junto al teléfono en las habitaciones de los hoteles. Me pongo a dibujarlas con el rabillo del ojo para que no se dieran cuenta.
Esas señoras son realmente magníficas y maravillosas, qué placer, pero he de ser discreta. Alguna parada más tarde un señor, al bajarse en una estación, me dice jovialmente "¡Suerte con el dibujo!", y me guiña un ojo. Las viejecitas sonríen y cuchichean entre ellas. Voy terminando los retratos, para lo rápido que voy no me están saliendo demasiado mal, ese atuendo tan curioso y elegante facilita las cosas.
Llego a mi parada. Recojo bolso y abrigo y al levantarme para bajarme del vagón las señoras me piden que les muestre el dibujo. Se lo enseño mientras les digo que las encuentro guapísimas y maravillosas, pero al irme a bajar una de ellas dice "Ah, pero ¡yo quiero este dibujo!", arranca la hoja y me devuelve el cuadernillo cuando se van cerrando las puertas del vagón.

Y me encontré compuesta y sin dibujo en el andén de la estación, con el tren desapareciendo por el túnel...


Y ahora me pregunto... si en vez de un cuadernillo de hotel las señoras hubieran contemplado el dibujo en un cuaderno de tomo y lomo ¿habrían arrancado la hoja con esa aplastante impunidad? ¿Habría yo defendido mi autoría intelectual intentando negociar un correo electrónico con la promesa de enviarles el dibujo escaneado? ¿Habría sacrificado mi parada de metro -y mi tiempo, justito para ir al aeropuerto- en una negociación que podía haber durado al menos un par de paradas más -y sus vueltas atrás?
No he sabido defender mi dibujo, qué desastre...pero no me voy a poner a discutir ni a dar tirones por un papel con unas enternecedoras viejecitas descaradas, ¿no?

21 comentarios:

Juan María Josa dijo...

hay cosas en el destino, que no se pueden evitar, y un par de elementos de ese tipo son, dicho con el mayor de los respetos, intratables

Shiembcn dijo...

Me encanta la historia que cuentas Patrizia.
Yo creo que tuviste varios handicaps en una misma circunstancia.
El principal fue tu buena fe enseñándoles el dibujo y halabándolas por adelantado, se lo pusiste fácil, se crecieron.
El segundo el tiempo, jugaba en tu contra.
Respecto al soporte lo único que creo es que les permitió arrancar la hoja de una manera limpia, pero en un cuaderno te la abrían arrancado igual, no creo que ellas le den la importancia que nosotros al cuaderno.
Si hubiera sido tu, les hubiera dado una tarjeta de las tuyas, que hubieran quedado encantadas y les hubiera comentado que cuando lo pasaras a limpio se lo harías llegar, todo ello sin discutir y con la mayor elegancia.
Por cierto el bastón me encanta.

URUMO dijo...

La descripción se ajusta como un guante (valga el detalle importante) a dos de Las Brujas que contaba Roald Dahl ¡tuviste suerte Patricia! ;-) Un abrazo.

Antonio MAESTRO MAGAZ dijo...

Te leí en el borrador pero no pude hacer ningún comentario. Ahora que ya esta aquí, decirte que me gusto mucho tú historia, al menos pudiste hacer el dibujo del bastón, la pena no haber tenido tiempo para negociar o para darles con el bastoncico en la "caeza" que decimos por estos lares....

Antonio MAESTRO MAGAZ dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Antonio MAESTRO MAGAZ dijo...

Por cierto te "delata" el cuadernillo del hotel que has estado en Gijón, lo digo por el nombre. Hotel Reconquista, buen hotel ¡¡

Antonio MAESTRO MAGAZ dijo...

Perdona, perdona quise decir Oviedo, en que estaría pensando je

Patrizia Torres dijo...

Destino, fatalidad o fortuna que a veces arrollan y no permiten margen de acción, desde luego Juan Mª.

Gracias Shiem, tendré a mano las tarjetas para la próxima vez, vaya que no se me puede volver a escapar un dibujo !

Me gusta mucho Roald Dahl, Urumo, y que lo traigas a colación de mi historia me encanta, gracias.

Más que darles un bastonazo en la cabeza, Antonio, una tía mía me ha regañado por no haber salido yo corriendo con su bastón de empuñadura de plata, que seguro que me habrían devuelto el dibujo jajaja...

clara dijo...

Vaya jeta. estoy con tu tía, pero antes a buen recaudo ese capricho de bastón, es una delicia.
Creo que los cuadernos dan más respeto. A mí no me los han quitado al vuelo, pero alguna vez me han alabado el dibujo, me lo han pedido, y les he dicho que nos se arrancan las hojas a lo cual me han respondido: no hay problema, encantad@ de quedarme el cuaderno...
... Joé...

Patrizia Torres dijo...

No sé, a veces pienso que la gente debe de creer que un dibujo es un garabato hecho de cualquier manera, repetible en cualquier momento como una fotocopia, y por eso no le dan la importancia que le damos nosotros...

Minerva dijo...

Hola Patrizia, te comparto mi historia: estaba en un centro cultural donde se celebraba la tradición mexicana del Día de los Muertos. Había un altar muy colorido y perfecto para un croquis, pero el lugar estaba a reventar y no podía ni sacar el cuaderno. Después de los bocadillos se fue mucha gente y escogí un buen lugar para dibujar, con tan buena suerte que la cantante que se presentaba esa noche se instaló en el lugar preciso para incorporarla ¡y es que era todo un personaje! Llegó en traje de época, como dama de 1910, en vestido de encajes y volantes y además la cara maquillada como calavera. Era pues, la personificación de La Catrina. Al terminar la presentación varias personas se acercaron a tomarse la foto con ella, yo que no soy de fotos, me acerqué con el cuaderno para ver si me daba su autógrafo, pero en vez de firmarlo me dijo que estaba fantástico... y pidió el dibujo. Dudé un momento, luego pasé la página para ver que había en la parte de atrás, y como no había nada pues arranqué la hoja, la firmé y se la di. Y claro, luego me dije que con 25 iphones alrededor ¿por qué no le pedí a alguien que le sacara una foto al dibujo?

clara dijo...

...me lo das...
Haz otro...
Yo el cuaderno...sagrado. Otra cosa es que sí tengo tiempo y un papel a parte haga un dibujo y lo de. Pero del cuaderno, no.
Escanearlos y enviarlos... Sin problrma. Pero el original se queda con el resto : a la caja de los cuadernos, que según mis hijas es su herencia .

Patrizia Torres dijo...

Alguna vez yo he regalado algún dibujo que me han pedido sobre la marcha, Minerva, pero cierto es que no recuerdo el gesto de arrancarlo del cuaderno (¿y de dónde saqué ese dibujo si sólo dibujo en cuaderno? Alguna servilleta de papel de un bar, quizás, o posavasos, que algunos dan mucho juego...).
Es que el cuaderno es un todo, no sólo la suma de los dibujos que lo contiene, es un pedacito de tu vida. Y como tu vida, es sagrado, que dice Clara, la herencia y el testimonio último para tus hijos...

AnAis García Burgos dijo...

Oña qué morro las abuelas repintadas, no??! Es verdad que si hubiera estado el dibujo en cuaderno no hubieran tenido esa opción, pero al verlo en una "simple libretilla", pensaron que lo mismo tú lo tirarías despues...jeje
O lo mismo, ante tal desparpajo van y te dicen:
- "Ala, bonica, como tú tendrás más, este cuaderno me lo quedo por llevar nuestro dibujo, que le vendrá bien a mi nieto con sus rotuladores...." y entonces sí te había tocado lidiar con la cabeza del galgo...
Ups.....si es que estamos de todo en la viña del señor, corazón

Minerva dijo...

Pues si que hace bien estar en contacto con gente que comprende lo que significan los cuadernos de croquis. Clara, la primera que se sorprendió fue mi hija, y es que ella ya empieza a llenar los suyos...

Inmaculada dijo...

!!Me ha encantado tu historia!!
Si te sirve de consuelo lo mío fue peor.
Una conocida mía al ver su dibujo y oir una voz que decía "y luego lo sube a internet" agarro el "cuaderno" arranco la hoja y delante de mis narices rompió el apunte.
Me quede PASMADA y paralizada. No me dio tiempo a reaccionar y eso que no iba en el tren.

Javier de Blas dijo...

Ojo a la viejecitas!! jajaja, qué bueno!

Inma Serrano dijo...

En cuestión de retratos yo soy muy facilona, en cuestión de cuadernos, ni una hoja arrancada: Yo a mis alumnos les pido sus cuadernos para hacerles retratos para ellos a condición de que me dejen hacer otro para mi en el mío. Siempre hago dos retratos, uno a lápiz (tratando de ser "mas fiel" y buena persona) para ellos, otro para mi cuaderno más de mi rollete.
Y no entienden que luego de dibujar bien en sus cuadernos dibuje mal en el mío ;D
Patrizia, seguramente tu dibujo descansa en el cajón de una señora mayor, junto a las fotos de sus nietos...

Inma Serrano dijo...

... Y tú ya tienes una historia más para contar en tu cuaderno...

Patrizia Torres dijo...

Ay sí, Anaís, si al menos mi dibujo fuera a parar a manos de un niño pintor, le daría otra vida más que la de ser olvidado en un cajón...

¡Inmaculada, qué horrible eso que te ha pasado! ¿Le habrás dejado de dirigir la palabra a esa conocida tuya al menos? Quizás yo me habría quedado igual de pasmada y paralizada que tú si me hubiera pasado eso, pero al cabo del tiempo le acabaría diciendo que su gesto fue realmente feo.

Mucho cuidado con las viejecitas, se lo saben todo, Javier, qué caraduras jajajaja !

Desde luego Inma que esta historia se la voy a contar a mis nietos como una batallita de la mili cien veces repetida, será mi venganza !!!

Inmaculada dijo...

Estuve un tiempo que la ignoraba pero como esto ocurrió hace un par de años ya esta casi olvidado.
La verdad es que la gente que no tiene esta afición no es muy consciente del valor que puede tener un dibujo y tu cuaderno.