
Mientras el sopor va cerrando mis ojos, van desfilando ante mí edificios recién visitados entremezclados con los rostros de los nuevos amigos de los que tanto he aprendido...
Cuando las magistrales palabras de Jorge, Marta, José María, Isidro, Mónica y Alfredo que tan claramente recordaba empiezan a oírse en mi cerebro distorsionadas por el sonido de las aspas de unos helicópteros de juguete resonando en una cavidad onírica, caigo en un profundo sueño del que sólo me despierta la melodía de un móvil sonando unas filas más adelante.









¡Qué nervios!, espero utilizar bien este artilugio cibernético ya que soy algo novato. Gracias a Clara por su invitación a participar en este "cuaderno abierto". Estupendo el curso y más estupenda aún la gente, estoy deseando repetir. Que privilegio poder hablar con estos pedazo de maestro-as. Por lo pronto ahora ya me llevo el cuaderno a todas partes y "disparo" en cuanto puedo. Ahí va mi cuaderno.



Me he detenido en los detalles, he buscado la anécdota, la sonrisa y la carjada, he tirado flores, monedas, cañas e indirectas por la directa y he recogido calabazas del tamaño de campos de fútbol (quien no arriesga no gana). He ganado amigos y soltura al dibujar, he perdido miedo a muchas cosas y como dice Arranz, me lo he pasado muy bien dibujando...





